NIÑOS CON COBERTURA SECUNDARIA DE ATENCIÓN DE SALUD


Hoja informativa
¿Cuántos y qué tipo de niños con necesidades especiales tienen un plan de salud secundario además de su plan de salud principal? ¿Qué servicios son proporcionados a través de los planes secundarios? ¿Existe alguna relación entre tener una cobertura secundaria y la utilización de los servicios? ¿Existe alguna relación entre tener una cobertura secundaria y el grado de satisfacción de los padres con el plan de salud principal de sus niños?

Método: Se les preguntó a los padres si sus niños tenían un seguro secundario, y si lo tenían, quién pagaba por la cobertura. Los padres también describieron lo que pagaba la cobertura secundaria (según sus experiencias). 

Hallazgos:

  • Casi dos tercios (61%) de los niños tenía solamente un plan de salud. Un tercio (34%) tenía también un plan secundario que estaba
    financiado por fondos públicos (tales como Medicaid) y una minoría (5%) tenía un plan secundario pagado en forma privada. 
  • Los padres de aquellos niños que tenían planes de salud secundarios informaron que el plan secundario podía pagar o que
    generalmente pagaba por los costos de los medicamentos con prescripción (58%); las primas o deducibles del plan de salud principal del niño (56%); terapia física, ocupacional, del lenguaje u otras terapias (48%), equipo médico durable (46%); hospitalizaciones (38%); suministros médicos desechables (37%); atención ambulatoria (36%), atención de salud domiciliaria (30%); servicios de coordinación de casos (19%); y/o gastos de transporte (18%).
  • De aquellos niños que realmente recibieron cada uno de los siguientes servicios, el plan de salud secundario pagó al menos una parte del costo: atención de salud domiciliaria (22%), atención de médicos especialistas (16%), servicios de salud mental (12%),
    medicamentos con prescripción (15%), terapia física (10%), terapia ocupacional (8%) y terapia del lenguaje (6%).
  • Los padres que tenían un seguro secundario público para sus niños tenían más probabilidades de estar casados y de tener un mayor
    nivel de educación que los padres sin seguro secundario para sus niños. No se observaron diferencias entre estos dos grupos con
    respecto al ingreso, empleo o salud de los padres.
  • Los niños con cobertura secundaria pública tenían mucho más probabilidades de tener problemas de salud más graves e inestables y un estado de salud globalmente más deficiente que los niños sin seguro secundario. Sin embargo, estos niños tenían menos probabilidades de pertenecer a un grupo racial minoritario.
  • Tener cobertura secundaria pública se asoció con niños que recibían una cantidad significativamente mayor de muchos de los
    servicios que reciben los niños con necesidades especiales, inclusive: atención de médicos especialistas, terapia proveniente de terapeutas físicos y ocupacionales, servicios de salud domiciliarios, equipos médicos durables y suministros desechables, consejo nutricional, dietas especiales y servicios de descanso [respite]. 
  • Además, tener cobertura secundaria pública se asoció con más visitas a especialistas como pacientes ambulatorios y hospitalizaciones más frecuentes y prolongadas. Estos hallazgos relacionados con recibir servicios más amplios persistieron aún cuando se controlaron estadísticamente las características socioeconómicas de los padres (estado marital, empleo, educación, ingreso), el estado de salud del niño (gravedad y estabilidad de los problemas del niño, salud global del niño) y la raza del niño.

Puede obtener información adicional acerca de la encuesta y sus resultados en:
www.familyvoices.org

si se comunica con:
Nora Wells, Family Voices nwells@fcsn.org 1/888-835-5669
Marty Wyngaarden Krauss, Ph.D., Brandeis University krauss@brandeis.edu