EL EFECTO QUE TIENE LA AFILIACIÓN DE LOS NIÑOS EN MEDICAID SOBRE LA EVALUACIÓN REALIZADA POR LOS PADRES ACERCA DEL FUNCIONAMIENTO DE LOS PLANES DE SALUD Y LA UTILIZACIÓN DE SERVICIOS


Hoja informativa
¿Cuál es el impacto de tener una cobertura principal de Medicaid para los niños con necesidades especiales?  Al compararlos con niños afiliados a planes de salud privados, ¿cómo fue la evaluación de los padres de niños en Medicaid con respecto al plan de salud principal y a la utilización de los servicios necesarios?  

Método: Las personas que respondieron indicaron quién pagaba por el plan de salud principal de sus niños: Medicaid o planes privados comprados a través del empleador o por la familia.  Los padres también respondieron preguntas acerca de la utilización de los servicios de atención de salud de sus niños.  Además, calificaron el funcionamiento del plan de salud principal en cuanto a la cobertura, los servicios y la información.

Medidas: Primero, el funcionamiento del plan se midió en doce aspectos que cubrían áreas tales como proporcionar beneficios que cumplieran con las necesidades del niño, cobrar una cantidad de dinero razonable proveniente del bolsillo de las familias, aprobación de la atención necesaria, disponibilidad de proveedores de atención primaria, de especialidad y de servicios auxiliares que tuvieran habilidades y experiencia, papeleo fácil y proporcionar información clara.   Para cada aspecto, las personas indicaron si el plan era excelente, bueno, regular o deficiente. 

Segundo, se creó un índice de control de costos basado en cuatro características del plan (si el plan requería un médico de atención primaria, si se requería una derivación [referral] previa proveniente de un médico de atención primaria para obtener atención de especialidad, si la red de proveedores regía dentro del plan de salud principal, y la limitación del plan en cuanto a la cobertura de los servicios recibidos fuera de la red de proveedores).  Los planes “altamente controlados” fueron aquellos que tenían la mayoría o todas estas características, los planes “medianamente controlados” tenían algunas de estas características, y los planes “poco controlados” tenían pocas o ninguna de estas características.

Tercero, se recolectó información concerniente a la utilización de servicios de salud específicos: utilización de médicos de atención primaria y de especialidad; servicios de salud mental; terapia física, ocupacional y del lenguaje; hospitalizaciones; medicamentos con prescripción; suministros médicos desechables y equipo médico durable, etc.

Hallazgos:

  • Más de un tercio (39%) de las personas informó que el plan de salud principal de sus niños era pagado por Medicaid.  Aproximadamente un tercio (34%) informó que sus niños tenían un plan de salud secundario, más comúnmente pagado por Medicaid u otro programa público.

  • Dentro de las personas que respondieron, cuyos niños tenían un plan de salud principal pagado por Medicaid y que eran capaces de identificar el tipo de plan en el cual estaban afiliados sus niños, la gran mayoría (93%) indicó que el plan era un plan de atención de salud administrada [managed care plan].  La mayoría (86%) dijo que era una HMO (organización de mantenimiento de la salud).  Menos de uno en diez (7%) comunicó que pertenecía a un plan de Medicaid de honorarios por servicios. 

  • Dentro de los niños afiliados a Medicaid, casi dos tercios (62% ) estaba en planes clasificados como altamente controlados, un cuarto (26%) estaba en planes medianamente controlados y el 12% estaba en planes poco controlados.

  • Los padres de niños con cobertura principal proveniente de Medicaid en nuestra muestra, fueron significativamente diferentes de los padres sin dicha cobertura para sus niños, tenían ingresos brutos más bajos (aproximadamente $17,700 para el grupo de Medicaid  y $46,000 para el grupo que no tenía Medicaid).  Además, era más probable que estos padres fueran solteros, menos probable que tuvieran empleo, tenían menos años de educación y era más probable que ellos mismos tuvieran más problemas de salud. 

  • Los niños con cobertura principal proveniente de Medicaid fueron diferentes del grupo que no tenía Medicaid. Estos niños tenían una mayor probabilidad de pertenecer a una minoría racial (47% de minorías entre aquellos con Medicaid comparados con un 16% del grupo sin Medicaid), sus padres los describieron como con más problemas graves de salud y con una salud global más deficiente. 

  • La cobertura principal proveniente de Medicaid se asoció con un mayor uso de servicios de atención domiciliaria, servicios de consejo nutricional y productos dietéticos especiales, incluso después de controlar el seguro secundario, las características demográficas de los padres (ingreso, educación, salud, empleo y estado marital), las variables de salud del niño (salud global, estabilidad de los problemas de salud y gravedad de tales problemas), así como también, la raza del niño.

  • No se encontraron diferencias entre los grupos con Medicaid y sin Medicaid con respecto a la incidencia de uso de: atención de médicos especialistas; terapia física, ocupacional y del lenguaje; servicios de salud mental; equipo médico durable o suministros médicos desechables; medicamentos con prescripción; exámenes o consejo genético, o servicios de descanso [respite] (se controló el seguro secundario, las características demográficas de los padres, las variables de la salud del niño y la raza del niño).  Del mismo modo, la cobertura principal proveniente de Medicaid no estaba asociada con una mayor o menor utilización de médicos de atención primaria, visitas a los servicios de urgencia u hospitalizaciones para recibir servicios de salud mental o tratamientos médicos.

  • Los padres de niños con cobertura principal proveniente de Medicaid evaluaron consistentemente mejor el funcionamiento de su plan principal que los padres de niños sin cobertura de Medicaid.  Para cada uno de los doce aspectos del funcionamiento del plan de salud, las evaluaciones realizadas por los padres de los niños que tenían Medicaid como cobertura principal, fueron mejores que las de los padres de niños sin Medicaid. Y para nueve de estos doce aspectos, las diferencias en las evaluaciones fueron estadísticamente significativas. 

  • El hallazgo de un alto puntaje para el funcionamiento del plan entre aquellos niños cuyo plan principal era pagado por Medicaid (versus planes privados), permanece estadísticamente significativo incluso cuando se consideran las siguientes variables: cobertura secundaria, nivel de control de costos en el plan principal, características demográficas de los padres (ingreso, educación, salud, empleo y estado marital), variables de la salud del niño (salud global, estabilidad de los problemas de salud y gravedad de tales problemas) y raza del niño.

  • Dentro de las familias donde el plan de salud principal del niño era pagado por Medicaid, los puntajes más bajos correspondieron a las familias con niños afiliados a un plan “altamente controlado”.  Las familias de niños en planes poco controlados dieron los mayores puntajes al funcionamiento del plan, y las familias de aquellos en planes medianamente controlados dieron a sus planes un puntaje intermedio entre los otros dos grupos. 

Puede obtener información adicional acerca de la encuesta y sus resultados en:
www.familyvoices.org

si se comunica con:
Nora Wells, Family Voices nwells@fcsn.org 1/888-835-5669
Marty Wyngaarden Krauss, Ph.D., Brandeis University krauss@brandeis.edu